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FIRMA INVITADA: MI SEMANA SANTA. VIVENCIAS Y CULTURA

10.04.2017 Román Serra Con Jesús Manuel Castillo he tenido la oportunidad de intercambiar impresiones acerca de nuestra Semana Santa en muchas ocasiones. Es buena mi relación con él, al igual que con los directores y periodistas que forman el tejido informativo local en los diferentes medios de comunicación de Alhaurín de la Torre y Málaga, con los que tengo el gusto de colaborar asiduamente en algunos casos.

 

Hace algunos días, me pidió que le realizara una crónica en las que repasara mis vivencias en relación con nuestra semana mayor, la Semana Santa. Podría comenzar casi con cualquiera de ellas, pues son muchas, pero se me haría extraño no recordar aquellos Jueves y Viernes Santo cuando apenas tenía cuatro o cinco años de edad. Aquellas tardes de primavera en las que jugaba entre Calle Ermita y ‘’los callejones’’ a sacar procesiones, que no eran ni mucho menos como ahora que ya existen cofradías y grupos de niños con sus enseres y todo, sino que nos pasábamos varias horas en la Carpintería de Vicente, ubicada en Avenida Isaac Peral, para labrar nuestros propios tronos con una cruz erizada de aquella manera… No era un cristo clavado en una cruz, sino una cruz clavada sobre un tablero.
Se palpaba en el ambiente que llegaban los días más especiales del año en nuestro pueblo…Se oían cornetas casi todas las noches, cuando la Banda Municipal de Cornetas y Tambores realizaba sus ensayos en el recinto de Colegio Público Isaac Peral.

 

Cuando llegaba el Jueves Santo y me asomaba a mi balcón veía como el agua de la fuente de la Plaza de San Sebastián fluía de color morao y desde tempranas horas de la mañana, en mi casa ya se respiraba ese contraste entre un día normal de la semana y el Jueves Santo. Mi abuela empezaba guisar su tradicional ‘’potaje de garbanzos con bacalao’’ y a preparar varios recipientes de arroz con castañas…Algo muy típico de nuestro pueblo. ¡Teníamos garbanzos y arroz con castañas hasta el Sábado Santo!

La verdad es que guardo muy buenos recuerdos de mi niñez, similares a los que pueden guardar algunos vecinos con raíces ‘’torrealhaurinas’’ y que podrán corroborar en algún momento, entre ellos, el propio Alcalde, Joaquín Villanova…Manuel López, Ana Ortega, Juan Benítez (que D.E.P), Antonio Rocha y otro vecinos de nuestro pueblo aunque con raíces ya van quedando menos. Basta con preguntarles a cualquiera de ellos para comprobar que eran vivencias distintas y que se han ido transformando en otras también muy bellas, pero que nunca serán iguales. Nuestra Semana Santa se ha ido transformando, y así podemos apreciarlo cada año en Alhaurín de la Torre.

 

Ya no vemos las capas de Los Regulares rozando el suelo de la Calle Ermita, ni las boinas moradas de la Guardia del Rey en su discurrir por la Calle del Chorrillo.  Momentos únicos e irrepetibles. Ya nada es igual. Hoy, queda más cerca Málaga capital que hace veinte o veinticinco años y nuestro municipio se ha transformado hasta un punto que ha disipado y depravado algunas de esas vivencias que muchos alhaurinos podemos contar con bastante anhelo que aumenta según la edad de nuestros antecesores.

 

Mi otra etapa cofrade, comenzó hace algunos años ya, cuando me adentré en otros círculos más dilatados y a relacionarme con cofrades de la capital y de otros lugares de Andalucía. Es otra etapa mágica y especial para mí, pues mi vida cambió tanto en lo sentimental como en lo personal desde entonces. He estrechado relación con hermanos mayores de algunas cofradías, he conocido a personas reconocidas en la Málaga cofrade, sobre todo, desde mi vinculación con la Archicofradía de Las Penas, donde tuve el honor de ser portador del Stmo. Cristo de la Agonía durante ocho años y de los que guardo una gran experiencia y amistad cerca de cofrades como Pepe Narváez.

También han marcado un antes y un después mis colaboraciones con diferentes periódicos provinciales y comarcales, así como, mi incorporación al Canal PTV en la tertulia que cada martes emite, en la que he conocido a un gran número de personas de diversos círculos, que me han aportado mayor conocimiento y nuevas amistades.  Hay algunas personas que me identifican con Juan Prados, mi tío-abuelo, por mi afición a las letras aunque yo me sitúo más próximo al género periodístico.

Con el paso del tiempo, he ido forjando nuevos círculos de amigos y he tenido la oportunidad de conocer importantes aspectos y campos del maravilloso mundo cofrade, donde hay bastante tela por cortar y mucho arte por descifrar. Preservo una buena relación con Juan Leiva, actual vestidor de la Virgen de la Esperanza de Málaga, Jesús Navarro, periodista de TVE, Francisco J, Jurado ‘’Coco’’, periodista en PTV, presentador de Nuestro Sentir Cofrade y casualmente pregonero de la Semana Santa de Málaga de este año, dentro de apenas once días. He tratado con la Málaga artesana y bordadora, una rama en la que podemos sacar pecho los malagueños y en la que conocí a mi compañero, Daniel Gallardo. Tuve el honor de conocer a un cofrade ejemplar, D. Jesús Castellanos (que D.E.P), en aquellos años en los que también fui hombre de trono de la Cofradía de Los Dolores del Puente que él mismo fundara y fraguara para darle el estilo distintivo que hoy tiene. Tampoco puedo olvidarme de una de las mejores personas que he conocido, un gran artista  y mejor persona, D. Juan Manuel García Palomo, mi querido Juanma, escultor-imaginero y creador de obras como el Nazareno del Perdón de Nueva Esperanza, la Virgen de Mediadora o el Grupo Escultórico del Prendimiento y restaurador de imágenes destacadas de la Semana Santa malagueña como Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, Nuestra Señora de Gracia y Esperanza de Los Estudiantes o Nuestra Señora de la Esperanza y Refugio del Asilo de los Ángeles, entre otras. Un buen amigo con el que he tenido el placer de compartir momentos espectaculares y con el que disfruto aprendiendo historia de mi Málaga cofrade, de esa Málaga de los ‘’Pérez Hidalgo, Mendoza, Rosen, Palma Burgos…O del Chinitas y el Café Central de los grandes años del flamenco. Otro día hablaré de mis vivencias rocieras, también relacionadas con el mundo cofrade y con el periodo de glorias.

 

Nací en los 80 en una Málaga única y en un pueblo cofrade como ninguno, Alhaurín de la Torre, y aunque con vivencias diferentes a lo largo de mi vida, todas ellas han marcado un antes y un después en mi día a día. Todas me han aportado cultura; todas me han brindado felicidad y cada una de ellas las recuerdo con alegría y nostalgia a la vez. La Málaga cofrade de los años ochenta y noventa no es mejor ni peor que la del año 2017, simplemente es diferente. Nuestra Semana Santa se ha transformado y seguirá haciéndolo en los próximos años.